Si vienes por un duelo.
Las pérdidas son uno de los pocos territorios que la cultura no nos enseñó a habitar. Nos contaron que se cerraban en seis meses. Nos dieron etapas para superarlas como si fueran trámites. Nos dijeron que el tiempo lo cura todo, y después nos dejaron solos con el tiempo.
El duelo no se cierra. Se atraviesa. Y se atraviesa al ritmo del alma, no al del calendario.
Hay duelos por la muerte de alguien, sí. Pero también por una ruptura. Por un trabajo que se perdió. Por una identidad que ya no funciona. Por la vida que uno pensó que iba a tener.
Llevo doce años acompañando personas a través de ellos. Casi siempre hay un orden por debajo. Cuando se reconoce, libera.