Guía de entrada

Por dónde
empezar.

Aquí hay bastante escrito. No hace falta leerlo todo, ni en orden. Hace falta empezar por lo que te esté pasando.

«Son las tres de la mañana y mi cabeza no para.» La mente de noche → «Alguien que quiero está sufriendo, y no puedo arreglarlo.» Estar, sin poder arreglar → «Llevo semanas sin poder decidir, y la decisión me está comiendo.» Decidir con el miedo dentro → «El domingo por la tarde se me hace una losa solo de pensar en mañana.» Los domingos por la tarde → «Ha muerto alguien que quiero, y todos esperan que ya esté bien.» La silla vacía → «Salgo de las conversaciones sintiéndome culpable, vacío o confundido — y no sé explicar por qué.» Las señales que no parecen señales → «Me hacen dudar de mi memoria. Necesito testigos de mi propia vida.» Cuando te hacen dudar de tu propia memoria → «Sé que me hace daño. Y aun así no puedo irme.» Por qué no te has ido todavía → «Ha vuelto, y parece que ha cambiado. No sé qué creer.» La falsa reparación → «He vuelto a decir que sí, cuando todo mi cuerpo decía que no.» El no que llevas años sin decir → «La voz de mi cabeza no deja de castigarme por todo.» Cuando el abogado se vuelve fiscal → «Llevo semanas posponiendo una conversación que me da miedo.» La conversación pendiente — serie de 7 notas → «Ya salí. Y ahora no sé quién soy sin aquello.» Quién eres cuando ya no hay con quién luchar → «Pienso cada vez más con una máquina, y a veces siento vértigo.» La primera máquina que opera en nuestro plano → «Esto me queda grande. Necesito ayuda de verdad y no sé por dónde empezar.» Pedir ayuda también se aprende →

Y si prefieres que llegue solo.

Una carta al mes, los domingos por la mañana. Sin urgencia, sin productos. Lo que estoy pensando en alto, contado a alguien que también lo piensa.

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