Guía de entrada
Por dónde
Por dónde
empezar.
Aquí hay bastante escrito. No hace falta leerlo todo, ni en orden. Hace falta empezar por lo que te esté pasando.
«Me falta el aire, el corazón se dispara y creo que me estoy muriendo.»
Cuando el cuerpo cree que te mueres →
«Vivo con una alarma encendida por dentro, aunque no esté pasando nada.»
La alarma que no se apaga →
«No estoy triste, pero hace meses que no siento nada.»
Cuando no llega nada →
«No tengo ganas de nada, y encima me siento culpable por no tenerlas.»
El día que no arranca →
«Pasó hace meses y sigue volviendo cuando no lo llamo.»
Lo que el cuerpo siguió haciendo después →
«Antes de entrar ya estoy ensayando, y al salir repaso durante horas lo que dije mal.»
La cámara que te apunta a ti →
«La copa de la tarde dejó de ser una elección.»
La copa que se volvió necesaria →
«Se acabó, no hubo culpable, y estoy mucho peor de lo que parece razonable.»
Se acabó, y nadie era el malo →
«Me he vuelto a buscar los síntomas, y ya no sé cuántas veces van.»
Una búsqueda más y me quedo tranquilo →
«Se me aparece un pensamiento horrible y no se lo he contado a nadie.»
El pensamiento que no elegiste →
«Me despierto de madrugada acordándome de que voy a morir.»
El miedo a morir →
«Son las tres de la mañana y mi cabeza no para.»
La mente de noche →
«Llevo semanas sin poder decidir, y la decisión me está comiendo.»
Decidir con el miedo dentro →
«No llego a fin de mes y ya no consigo pensar en otra cosa.»
Cuando el dinero no llega →
«El domingo por la tarde se me hace una losa solo de pensar en mañana.»
Los domingos por la tarde →
«Alguien a quien quería se quitó la vida, y nadie lo nombra.»
El duelo tras un suicidio →
«Perdí un embarazo y todo el mundo actúa como si no hubiera pasado nada.»
La pérdida que nadie nombra →
«Ha muerto alguien que quiero, y todos esperan que ya esté bien.»
La silla vacía →
«Salgo de las conversaciones sintiéndome culpable, vacío o confundido — y no sé explicar por qué.»
Las señales que no parecen señales →
«Me hacen dudar de mi memoria. Necesito testigos de mi propia vida.»
Cuando te hacen dudar de tu propia memoria →
«Sé que me hace daño. Y aun así no puedo irme.»
Por qué no te has ido todavía →
«Ha vuelto, y parece que ha cambiado. No sé qué creer.»
La falsa reparación →
«He vuelto a decir que sí, cuando todo mi cuerpo decía que no.»
El no que llevas años sin decir →
«La voz de mi cabeza no deja de castigarme por todo.»
Cuando el abogado se vuelve fiscal →
«Llevo semanas posponiendo una conversación que me da miedo.»
La conversación pendiente — serie de 7 notas →
«Ya salí. Y ahora no sé quién soy sin aquello.»
Quién eres cuando ya no hay con quién luchar →
«Pienso cada vez más con una máquina, y a veces siento vértigo.»
La primera máquina que opera en nuestro plano →
«Después de ver a mi familia me quedo mal — y encima me siento culpable por pensarlo.»
Cuando el daño viene de casa →
«Si esa persona no me contesta, se me cae el día entero.»
Cuando no sabes estar sin alguien →
«Le doy vueltas a algo que hice hace años y no consigo perdonármelo.»
La culpa que no te suelta →
«Hay algo mío que no le enseño a nadie, porque si lo vieran no me querrían.»
Lo que no le enseñas a nadie →
«Salto por cualquier cosa, y después me odio por haber saltado.»
La rabia que no sabes dónde poner →
«Me ha pasado algo y no tengo a quién contárselo.»
Nadie a quien contárselo →
«Un día me caigo bien y a la semana siguiente vuelvo a no valer nada.»
La autoestima →
«Nada de lo que hago me parece suficiente.»
Cuando nada es suficiente →
«Miro la vida de los demás y la mía parece pequeña.»
Cuando la vida de los demás parece mejor →
«Sé lo que tengo que hacer, llevo meses sin empezarlo, y no entiendo por qué.»
Lo que no consigues empezar →
«Un niño al que quiero está enfermo, y yo no puedo curarlo.»
Cuando enferma un niño que quieres →
«Esto me queda grande. Necesito ayuda de verdad y no sé por dónde empezar.»
Pedir ayuda también se aprende →
¿Y si vienes por otra persona?
Casi todo lo de arriba está escrito en primera persona, y mucha gente llega aquí buscando para alguien a quien quiere. Si es tu caso, empieza por aquí.
«Alguien que quiero está sufriendo, y no puedo arreglarlo.»
Estar, sin poder arreglar →
«Alguien que quiero ha dicho que no quiere seguir, y no sé si preguntar.»
Alguien que quiero ha dicho que no quiere seguir →
«Ha enfermado un niño que quiero, y no sé cómo sostener esto.»
Cuando enferma un niño que quieres →
«Alguien de mi casa lleva meses hundido y no sé cómo ayudarle.»
El día que no arranca →
«Alguien de mi casa bebe más de lo que debería.»
La copa que se volvió necesaria →
«Me ha contado un pensamiento que le horroriza, y no sé qué decirle.»
El pensamiento que no elegiste →
«Llevo meses cuidando de alguien y ya no puedo más.»
El desgaste de quien cuida →
«Mi hijo adolescente se encierra y no sé si es una fase.»
Se encierra en su cuarto →
«Sé que necesita ayuda y no hay manera de que vaya.»
Cuando no quiere ayuda →
«Esto me queda grande. Necesito ayuda de verdad y no sé por dónde empezar.»
Pedir ayuda también se aprende →
Y si prefieres que llegue solo.
Una carta al mes, los domingos por la mañana. Sin urgencia, sin productos. Lo que estoy pensando en alto, contado a alguien que también lo piensa.
Confirmas con un clic. Te vas con otro. Tu correo no se cede a nadie.